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Es fácil para nosotros experimentar la ansiedad cuando parece que Dios se está moviendo más lento de lo que quisiéramos. Pero las Escrituras son claras: los propósitos de Dios tienen sus momentos asignados. Se cumplen a su debido tiempo.
Eclesiastés 3:1 dice: “Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo” (LBLA).
Y luego está 1 Pedro 5:6–7, que dice: “Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes”.
La humildad y la exaltación de Dios a usted son dos cosas que están entrelazadas. Quizás usted se sienta muy agotado y preguntándose: “Dios, ¿cuándo va a suceder?” Simplemente continúe echando sus preocupaciones en Él. Él le ascenderá a su debido tiempo. No se preocupe por ello.
De hecho, la frase que dice: “Para que él los exalte a su debido tiempo” (1 Pedro 5:6) literalmente significa “un tiempo señalado” o “en el momento que Dios ya ha estipulado”.
Cuando su carácter haya sido formado y moldeado lo suficiente, y cuando otras cosas ya estén listas y en su debido lugar, entonces Dios le promoverá y le exaltará.
Piense en Moisés quien tuvo en su corazón ser el libertador y el juez, pero cuando actuó por primera vez fracasó miserablemente. ¡Tenía 40 años de edad! (Véase Hechos 7:23–34). Los israelitas todavía no estaban listos para ser liberados. Dios tenía que obrar al otro lado de la línea.
Recuerde, Dios quizás haya puesto algunas cosas en su corazón, pero el tiempo quizás no sea el indicado todavía. Quizás haya algo en su vida que Él desee trabajar en usted, o quizás haya otros factores en los cuales Dios esté trabajando. Hasta que esas cosas no se lleven acabo, Dios no le dirigirá hacia esa posición.
Así pues, enfóquese en ser fiel y deje que Dios se preocupe por el tiempo oportuno.
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