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Salmos 37:4 nos da el cuarto elemento para la oración eficaz que hemos estado analizado en los últimos devocionales.
Esto es lo que dice Salmos 37:4:
Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.
Ahora bien, la palabra hebrea para deleitarse en este versículo literalmente significa ser suave o flexible. Esto significa que “deleitarse” en el Señor es asumir una postura de ceder ante Dios.
De manera que la pregunta es: ¿Cómo practica ceder ante Dios cuando ora? Ceder es cuando usted deja de hablar y espera, escucha, y buscar oír de Dios.
En mi propia practica de oración, regularmente iré ante Dios y le preguntaré: “Dios, ¿hay algo que quisieras decirme? ¿Tienes algunas indicaciones para mí? ¿Hay algo que quieres que cambie?
Después, en silencio, esperaré a que me hable.
Mientras usted asume esta postura de ceder y esperar silenciosamente ante Dios, se sorprenderá de algunas de las cosas que Dios traerá a su atención: “Necesitas invertir más tiempo con tu hija,” “Lleva a tu esposa a una cita,” “Hornéale unas galletas a tu vecino y construye un puente por donde el evangelio pueda pasar,” “Invierte más tiempo alabándome,” “Muestra tu gratitud y aprecio a aquellos que te han estado ayudando”.
Sin duda alguna, escuchará de Dios si le pide que le hable a su corazón, y si espera silenciosamente ante Él.
Éste es el último elemento para una oración eficaz: la alabanza, el arrepentimiento, pedir y ceder. Sus oraciones en verdad pueden ser eficaces si se compromete a seguir estos cuatro principios. Así es como debería orar.
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