¿Hay alguien en su vida a quien deba perdonar y está luchando con eso?

Tal vez la situación se remonta años atrás y no puede soltarla. Fue muy lastimado. O podría ser una pelea que tuvo con una amistad, o su cónyuge, y está profundamente lastimado y tiene dificultades para seguir adelante.

¿Por qué lo pregunto? Porque está en un terreno peligroso y quiero ayudarle a que esté seguro al darle la perspectiva y el perdón de Dios. Se encuentra en 2 Corintios 2:10-11,

Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

La realidad que Pablo quiere que entendamos es esta: Si no perdona, Satanás tiene una ventaja en su vida. Ahora, yo sé que no quiero que el diablo tenga una ventaja en mi vida. ¿Qué hay de usted?

La falta de perdón y la amargura le darán al diablo acceso a su vida como ninguna otra cosa. De hecho, la principal cosa que Jesús citó cuando hay una oración sin respuesta es la falta de perdón.

No hace mucho, una pareja de amigos y yo fuimos a acampar y pescar al norte de Australia. Estábamos en medio de la nada. Era un poco alterante porque teníamos esas pequeñas tiendas y ¡había cocodrilos, enormes, por todas partes!

Cuando estábamos pescando en la orilla, teníamos que estar cuidándonos de los cocodrilos todo el tiempo. Cuando alguien bajaba a revisar una trampa de cangrejo, alguien más tenía que ir para cuidarlo de los cocodrilos, porque no queríamos que nos llevaran. Y había una gran señal de advertencia donde zarpamos con el bote, porque un cocodrilo se había llevado a alguien.

No mucho después de ese viaje, estaba hablando con uno de mis amigos y dijo: “Bayless, debes ver las noticias. Un hombre fue atacado por un cocodrilo justo donde estábamos pescando”.

Entonces revise las noticias, y claro, ese hombre estaba justo en la orilla donde estábamos pescando y un cocodrilo de más de 300 kilos lo jaló de ambas piernas. El hombre se sujetó de la raíz de un manglar y se sostuvo ahí por 30 minutos mientras el cocodrilo giraba intentando meterlo al agua.

Al final, su amigo lo escuchó gritando, corrió allá y pudo liberarlo de las quijadas del cocodrilo. Sus piernas quedaron muy lastimadas, pero salió con vida.

¿Sabe qué? Cuando no perdona, deja que el diablo entierre sus colmillos en usted. Y él quiere arrastrarlo y ahogar su espiritualidad.

Hoy tal vez se sujeta de una raíz de manglar y la única forma de liberarte de las quijadas que intentan hundirlo es perdonar. Libere cualquier resentimiento al que se aferras. Perdone a otros como Dios le ha perdonado. ¡Solo entonces será liberado!

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