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En el devocional anterior descubrimos que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros un llamado, un destino diseñado por Dios para Su gloria.
En Filipenses 3:12, Pablo nos da otra razón más hacia ese llamado:
No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. (RVR1995)
Pablo—cuando todavía era un incrédulo y estaba en camino a Damasco—tuvo un encuentro con Jesús. Nuestro Señor lo alcanzó y Pablo se dio cuenta de que Dios no solamente había puesto un llamado en su vida sino que ese llamado era único.
Fue impulsado para cumplir ese llamado. Lo afirma de esta manera: “Desde aquel día, he intentado alcanzar la razón por la cuál Él me alcanzó”.
Usted también tiene un llamado único. Y cualquiera que éste sea, debe dejar de compararse y de competir con otros. Ésa es una manera terrible de vivir. Busque cuál es su carril, cuáles son sus dones, su llamado, y corra en ese carril.
¡Usted es único! Dios no ha llamado a nadie más a hacer exactamente lo que usted hace. Descubra quién es usted y olvídese de lo que piensan los demás. Dios no le está comparando con otra persona. Usted no tiene porqué competir con nadie ni ser comparado con nadie. Solamente haga lo que Dios le ha pedido que haga.
Eso es correr en su carril. No corra en el carril de otro. Ahora bien, ciertamente usted puede aprender de otros, pero lo que no querrá hacer es copiarles. Usted nació original y seguro que no querrá morirse como una copia.
Determine el diseño único de Dios para su vida y corra en el carril de ese diseño. Es así como conocerá la satisfacción, la bendición y la alegría.
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